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El sol del 25...
por Florencia Salas

La búsqueda de la identidad
por Paco Huelva (España, 6 de julio de 2007)

Escaner Cultural
publicación

Presentación del artista gráfico Nestor Goyanes
por Francisco Arroyo - Escaner Cultural. España

Irlanda, Dublin. Muestra de grabadores argentinos
septiembre 2004

Néstor Goyanes, grabador litográfico
Galería Hoy en el Arte

Con estas obras de Néstor Goyanes...
por Rafel Gil. Buenos Aires 2007

Néstor Goyanes...
por Florencia Salas

La Actualidad - Arte y Cultura
por Manuel Madrid. Noviembre 1996

Debo portarme bien
por Rafael Gil

"De viajeros, inmigrantes y aventureros"
por Samir Assaleh. Huelva 2007

Grabados
por Alfredo de Vincenzo

Dibujos y Pinturas
por Jorge Jofré

El otro tu
por Graciela Cianfragna

La búsqueda de la identidad

Por Paco Huelva
(España. 6 de julio de 2007. Conversaciones con creadores)

Las personas nos pasamos la vida buscándonos, queriendo reconocer qué cosa somos… saber de dónde vinimos y encontrar, si es posible, certezas que confirmen dónde estamos y hacia qué lugar caminamos. Este hecho, que es consustancial a los seres inteligentes y que reside con mayor o menor profundidad en el pozo oscuro de la memoria o en las diatribas del porvenir, puede convertirse en una verdadera obsesión para muchos e, incluso, en un modelo de vida que se persigue con ahínco como catarsis necesaria para escapar de las redes de la locura.

La falta de identidad da pie a la ensoñación continua. No hay tierra, no hay espacio, no hay lugar, por tanto -por desconocimiento-, en donde hundir las raíces que nos dieron vida porque por algún avatar de la historia de nuestros ancestros se perdió en los recodos inexorables del tiempo pasado.

Hoy he tenido la oportunidad de charlar con un hombre al que las premisas que preceden a esta línea, han marcado tan de forma especial, que el poso de esa nostalgia, de esa orfandad histórica, conforma las líneas maestras por donde transita con brillantez y maestría toda su obra plástica.

Se trata del pintor, grabador, xilógrafo y litógrafo argentino Néstor Goyanes.

Encuentro a Néstor y a su mujer, la también grabadora y litógrafa Andrea Riccardi, en el Museo Provincial de Huelva, donde nuestro personaje tiene colgada en la Sala Siglo XXI una exposición que ya ha recorrido mil lugares: “De viajeros, inmigrantes y aventureros”.

Néstor es un hombre achaparrado, de cara amable, barba libertaria y gorra de marinero a lo Alberti o a lo Hemingway –que ambos también supieron mucho de aventuras, viajes y ensoñaciones-. Me saluda amablemente cuando me ve posando ante sus cuadros y charlamos por la senda que nos marcan las pinturas, y me va explicando, atento, los pormenores de la misma, sus significaciones ocultas… ¡Mira aquí! Si tuvieras una lupa, podrías ver –me dice- la pilila de este niño entre las piernas…

No soy un pintor ortodoxo, continúa, lo que me importa es el resultado de la imagen. Yo apunto más a lo emotivo, a lo sentimental… que a la técnica que utilice.

Veo que el sol está presente en casi todas tus obras, ¿por qué? –le pregunto-. Y me quedo pasmado con la respuesta: “El sol es el poncho de los pobres”. El sol es el ropaje de los pobres pero también es dador de vida. Los soles de Néstor son como girasoles grabados de iconos rituales, aunque no se perciban; disponen de un simbolismo casi mítico.

Los abuelos de Néstor eran gallegos, oriundos de Orense y de Lugo. Su abuelo se fue Argentina y allí, poco después, recaló su abuela que iba para Cuba, pero el destino hizo que ambos enraizaran el árbol que dio continuidad a su familia en esa tierra.

Una de sus series “El árbol de la identidad”, intenta clarificar su pasado perdido, utilizando para ello las cartas y objetos encontrados en un cofre en la casa de su abuela. Esas cartas, me dice Néstor, solo anunciaban muertes o nacimientos de la familia o las amistades. En ellas, sobre el color sepia que inocula el tiempo, sobresalen gotas de lágrimas derramadas por la abuela o por la madre -que han quedado grabadas como signos inequívocos de la añoranza-. Esas cartas y esas fotos fueron para Néstor Goyanes una revelación. Al fin había un mapa de su vida y de las vidas de sus seres queridos. Caras, palabras, mensajes, desvelos, sueños, desgracias, alegrías, amores… En fin, todo aquello que comporta la vida de los seres humanos y que Néstor, como muchos hijos de inmigrantes desconocía o, al menos, no conocía con la profundidad y los detalles que deseaba. Ese cofre tenía en sí el pegamento, la esencia que permitía construir el árbol familiar de Néstor.

La búsqueda de la memoria familiar ha hecho de Néstor Goyanes un forjador de sueños. A Néstor, además, como a todo creador, le gustan los desafíos, o, quizá, este talante le venga inoculado sin que lo sepa, por la sangre de sus antepasados gallegos que circula por sus venas.

Néstor, con su mochila de fantasías –de añoranzas, de desarraigos, de saudades- y con los hechos pretéritos revelados por el cofre, ha construido desde entonces una obra única que refleja no ya, su historia familiar, sino la historia real o imaginaria de todos los inmigrantes. Sus frágiles barcos de papel surcando el abismo oceánico donde anidan monstruosas serpientes, sus obsesiones y fantasmas –que son la de todos los descendientes de inmigrantes que desconocen su historia-.

En un momento de la conversación, me comenta que ayer estuvo en Palos viendo las Carabelas y que se ha quedado asombrado por su pequeñez. Le digo que un estudio reciente parece que confirma que esas medidas están sobredimensionadas, que incluso, pudieron ser más pequeñas aún de lo que se muestra. Aprovecho el tema y le hago una pregunta a Néstor que me ronda la cabeza hace mucho tiempo y nadie me contesta con claridad. ¿Néstor, como crees tú que en esos barcos pudieron transportarse los caballos al continente americano? Néstor, afila los ojos, meditando, y me responde que no había caído en eso. ¿En qué lugar del barco se llevaba a los animales, el forraje para el trayecto, las monturas, etc., si son como cáscaras de nueces, le digo, surcando todo un mar de adversidades? No he caído, no he caído en eso, de hecho, en mis pinturas –en las que hay muchas carabelas- no aparecen caballos.

Néstor Goyanes, un pintor de raza de la sencillez y grandeza de un pino centenario, que ha encontrado en la búsqueda de su identidad un modelo original de expresar los sentimientos.

Néstor ha expuesto en infinidad de lugares: EEUU, Lituania, Irlanda, Canadá, Puerto Rico, Japón, Rumania, México, Perú…

Desde Huelva, Néstor y su esposa, marcharán a Córdoba y luego a Madrid, a la Biblioteca Nacional, donde auspiciada por la Fundación Largo Caballero participa en una colectiva titulada: “De la España que emigra a la España que acoge”, que el que firma tuvo la oportunidad de ver recientemente y degustar durante toda una mañana.

Néstor y Andrea, dos creadores plásticos en busca de sus raíces y de su futuro.